Presume de sus coches de lujo chapados en oro

Turki bin Abdullah joven billonario y ostentoso, perteneciente a la familia real de la casa de Saud considerada la más rica del mundo, presume de sus autos de lujo enchapados en oro. De sus caprichos de niño rico se distingue la devoción por coleccionar vehículos premium y personalizarlos con un extravagante baño en oro. Estilo de vida donde priman la abundancia y la exuberancia. Turki estacionó su flota exótica frente al hotel Jumeirah Carlton, donde se hospedó. A pesar de contar con estacionamiento privado, eligió montar un espectáculo para los londinenses que quieran eclipsarse con el brillo de sus autos. En fila, uno detrás del otro, se presentaban un inverosímil Lamborghini Aventador, un portentoso Mercedes de seis ruedas, un refinado Bentley y un prodigioso Phantom, con el rasgo distintivo común del brillo dorado.
El trabajo de enchapado en oro de sus vehículos lo realiza la división en los Emiratos de West Coast Customs, un prestigioso taller de customización. Ni las multas, ni los traslados, ni los escrúpulos detienen la fastuosidad de Turki bin Abdullah.