El quilate de oro es la medida utilizada para calcular la pureza de las joyas de oro. El oro puro es de 24 quilates se utiliza mayormente en el intercambio y venta de oro y se usa en los primeros pasos de producción de joyería fina. Ningún joyero utiliza el oro de 24 quilates para sus joyas ya que es muy difícil de trabajar debido a su naturaleza frágil y haciéndolo difícil de moldear. Sin embargo, asumiendo que es vertido en un molde y no requiere de modificaciones físicas, el oro puro es todavía de uso menor para las joyas, porque es más propenso a romperse, rasguñarse o cambiar de forma debido a la presión. Tomando en consideración que la longevidad de cada joya individual es una de las prioridades más grandes de cualquier joyero utilizan una combinación de metales más fuertes. La mayoría de los joyeros finos utilizan el oro de 18 quilates como estándar, debido a su alta pureza de oro y a su naturaleza fuerte. Muchas joyas finas son incrustadas con diamantes, lo que incrementa la necesidad de metales fuertes que sean capaces de mantener la valiosa gema en su lugar. El oro de 18 quilates asegura una pureza alta de oro, a la vez que mantiene su durabilidad por muchos años. Un dato muy interesante sobre el quilate de oro, es que el oro blanco no existe en su forma pura. El oro blanco es en realidad oro amarillo, pero una mezcla de metales blancos hacen que parezca de ese color, diferenciándolo muy bien del oro amarillo.
Pese a la incertidumbre generada por las políticas, la mayor demanda podría favorecer el precio de los metales, sobre todo en la segunda mitad de 2025. Las compras de los bancos centrales, la mayor demanda en Asia, la elevada deuda pública mundial, los bajos tipos de interés reales y la inestabilidad política, favorecen al oro en 2025. La mayor demanda por la transición energética, las limitaciones a la producción, y su carácter de activo refugio, favorecen a la plata este año. El platino podría superar los 1.000 dólares/onza por la mayor demanda en sectores no automovilísticos y joyería y la menor producción, y el paladio podría subir muy poco, cerca de 1.000 dólares onza por la menor producción y la menor demanda de vehículos de combustión interna.
El oro debe formar parte de cualquier cartera de inversión. Siempre se debía tener una pequeña proporción de oro y esperar que su precio no subiera demasiado, ya que esto suele ocurrir en momentos de crisis. El oro tiene una correlación inversa con los activos tradicionales, especialmente con la renta variable, por lo que actúa como un refugio en períodos de incertidumbre. Es importante recordar que hay dos formas principales de invertir en oro:
A través de ETFs que replican el precio del oro
Mediante la inversión en mineras de oro, donde también hay fondos o ETFs especializados.
La principal diferencia entre ellas es la volatilidad; los fondos que invierten en mineras de oro suelen ser más volátiles y funcionan como una inversión apalancada sobre el oro, lo que implica un mayor riesgo. Con todo, ambas opciones me parecen interesantes.
Destinar alrededor del 10%, especialmente en el contexto actual, donde los tipos de interés reales descontando la inflación pueden favorecer la inversión en este activo.
El Oro sigue respaldado por los temores del mercado a los aranceles de Estados Unidos. Donald Trump firmó órdenes ejecutivas para que los impuestos del 25% al acero y el aluminio entraran en vigor a partir del 4 de marzo, pero los inversores están a la expectativa de novedades sobre sus comentados ‘aranceles recíprocos’.
El mercado del oro de Londres, mayorista global donde se comercializan los metales preciosos, principalmente el oro y la plata acuerdan el precio del oro dos veces al día, a las 10:30 horas y a las 15:00 horas de Londres. Una plaza financiera que gestiona el 80% de las transacciones globales de metales preciosos, fijando unas referencias de los precios clave para los mercados de Nueva York y Shangai.
El oro, reserva de riqueza y descrito como el verdadero dinero del mundo, está en máximos históricos, en un tiempo de conflictos bélicos, tensiones geopolíticas, bajadas de tipos y deuda americana.